Ruta por Chamberí: La Dama de Elche, la boda de Bolívar y la estación fantasma del Metro

¿Sabías que el libertador Simón Bolívar se casó en Madrid antes de jurar liberar a Latinoamérica? ¿O que la Glorieta de Bilbao se llamaba antiguamente «Puerta de los Pozos de Nieve» porque allí se guardaba el hielo? En esta ruta por Chamberí, David Botello nos lleva desde el Museo Arqueológico hasta la mítica estación fantasma de metro, descubriendo los secretos de Napoleón , el desastre editorial de Pérez Galdós y la boda española que paralizó la televisión en 1960. ¡Dale al play y acompáñame!

Hoy vamos a darnos una vuelta por los alrededores del maravilloso y antiguo barrio de Chamberí. En época medieval estos terrenos pertenecían, no os lo perdáis, ¡a los caballeros templarios!
¿Por qué este barrio se llama Chamberí? Hay varias teorías. Una dice que María Luisa Gabriela de Saboya, esposa de Felipe V, llamaba a esta zona “Chambery” porque se parecía a su pueblo natal llamado así.
Y vais a flipar con lo que tenemos hoy… Princesas de cuento, revoluciones sangrientas, misterios sobre el hielo, la cama de Napoleón, estaciones fantasma, interrogatorios nazis…

1. Museo Arqueológico

El Museo Arqueológico Nacional, en la calle Serrano, 13, guarda auténticos tesoros. Aquí nos espera el arqueólogo DANIEL CASADO RIGALT.
Nos cuenta que el gran reclamo del Museo Arqueológico Nacional es la famosa Dama de Elche, y detalla su fascinante y accidentada historia.
Descubrimiento y misterio de la Dama. La pieza apareció por sorpresa en agosto de 1897 durante unas tareas agrícolas bajo el inclemente sol de Elche. Fue descubierta por un agricultor llamado Manuel Campello Esclapez, curiosamente en unas tierras que pertenecían a otro hombre con su mismo apellido: el doctor Campello. Aunque cada investigador tiene su propia teoría y no está claro si la figura representa a una sacerdotisa o a una princesa relevante, existe consenso en que la escultura tenía un profundo sentido religioso y representaba a alguien con mucho peso en su comunidad.
Traslado a Francia. Durante los primeros días, la pieza se exhibió orgullosamente en el balcón de la casa del doctor Campello. Sin embargo, el chivatazo del hallazgo llegó rápidamente a oídos del Museo del Louvre, que mandó a un emisario a España. Ante la sorpresa de los ilicitanos, que ya consideraban la obra como suya, los franceses agotaron todas las existencias de algodón de las farmacias de Elche para envolver cuidadosamente la escultura y llevársela a París. Allí pasó cuatro décadas «exiliada», empotrada en una vitrina junto a una ventana del museo francés.
Regreso a España. El punto de inflexión llegó en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. Como compensación por la neutralidad de España en el conflicto, se llegó a un acuerdo entre Franco, Hitler y el gobierno colaboracionista francés de Vichy para devolver la pieza.
La Dama de Elche no volvió sola al Museo Arqueológico; las fuentes señalan que regresó a España acompañada del archivo de Simancas, de una pintura de la Inmaculada de Murillo, y del Tesoro de Guarrazar, que es otro de los grandes conjuntos estrella que se exponen actualmente en el museo.

2. Simón Bolívar

Aunque suene extraño, Simón Bolívar, el Libertador, vivió en Madrid, se enamoró en Madrid y se casó en Madrid. Nos cuenta su aventura madrileña el experto y co-creador de «Explora lo Desconocido», ENRIQUE FERNÁNDEZ.
Nos cuenta un episodio muy romántico y trágico en la vida de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad de Bolívar Ponce y Palacios Blanco, conocido históricamente como Simón Bolívar.
Enrique destaca su relación con una joven madrileña llamada María Teresa Josefa Antonia Joaquina Rodríguez del Toro Aila. Se conocieron a través de un primo de ella cuando Bolívar tenía apenas 17 años y ella 19. Él quedó completamente enamorado al instante, describiéndola como «una joya sin tacha y de inestimable valor».
Dado que el padre de ella puso reparos porque Bolívar aún era menor de edad, tuvieron que esperar un tiempo para contraer matrimonio. Finalmente se casaron cuando él tenía 19 años y ella 21 (el documento menciona el año 1812), en la primitiva iglesia de San José de Madrid. Tras la boda, viajaron en barco hasta el puerto de La Guaira, en Venezuela, pero su idilio allí apenas duró ocho meses, ya que la joven falleció repentinamente a causa de la malaria.
A raíz de esta terrible pérdida, Bolívar hizo la promesa de no volverse a casar jamás con ninguna mujer, un juramento que cumplió a rajatabla.
El aspecto más llamativo es que se considera que, si su esposa no hubiera muerto, Simón Bolívar probablemente nunca habría tenido el impulso de convertirse en el «Libertador». Fue tras enviudar cuando regresó a Europa (pasando por Francia e Italia) y, estando en Italia, hizo el juramento de liberar a Latinoamérica de la corona española.

3. Editorial Pérez Galdós

En la calle Hortaleza, 104, Benito Pérez Galdós tuvo una pequeña editorial. No se volvió loco con el nombre. La llamó Obras de Pérez Galdós.
Don Benito, que llevaba treinta años escribiendo, que era un autor consagrado y que tenía problemas con su editor, pensó que era buena idea vender directamente sus obras. La gestión fue reguleras. Hizo grandes tiradas y dejó los libros en depósito a las librerías, confiando en la voluntad de los libreros. Cuando se quiso dar cuenta, tuvo que cerrar. Se encontró con 60.000 ejemplares de sus libros sin vender y otro montón sin cobrar. Los que habéis hecho mudanza ya sabéis lo pesan los libros, ¿verdad?
Se cuenta que, antes de cerrar, Galdós estrenó en el teatro Español una obra de teatro con tanto éxito que sus seguidores le trajeron hasta aquí a hombros, gritando: “¡Viva Galdós!”. Uno de los que cargaban con él dijo: “Que viva, sí, pero que viva más cerca”.
Para que veáis. Hasta los más grandes las han pasado canutas.

4. Museo del Romanticismo

En la calle San Mateo, 13, en un lugar impregnado de Romanticismo, está el Museo Romántico. El Romanticismo es la cosa artística de la época de Larra, Espronceda y Bécquer, con esa forma tan arrebatada de ver la vida. Para entender aquel Romanticismo, propongo una demo.
Esta es una situación normal:

Modo romanticismo off
– Pásame la sal.
– Toma.

Ahora, veamos esta situación en modo “Romántico”

Modo romanticismo on
Olvidada en la esquina de la mesa,
Oh, tan triste y tan insignificante,
tan límpida, tan pura, tan brillante,
sombra de mar, de sol y de sorpresa.
Agitación del alma de cristal,
Pesadilla fatal en la que muero,
¡Pierdo la vida al verla en el salero!
Por Dios, amigo, pásame la sal.

El tipo percibió en la angosta voz de David un anhelo, una perseverancia infinita, una candidez pulsante a la que sólo un corazón como el suyo podía dar cabida.

Buah, me he quedao to’padre. Es que en cuanto te acercas a este Museo, te quedas así como empapado de sensibilidad.
El Museo ha servido en muchas ocasiones para fiestas y reuniones de lo mejor de la sociedad madrileña. En 1949 hubo una fiesta en honor del gran escritor Ramón Gómez de la Serna a la que todo el mundo vino con trajes románticos. Nos hubiera gustado ir a la fiesta, la verdad. No lo hicimos por aquello de que no habíamos nacido todavía. Para entender aquella época no os perdáis este museo. Tiene pintura romántica, miniaturas románticas, mobiliario romántico, estampas románticas, dibujos románticos y fotografías románticas. Es una pasada.

5. Calle Zurbano

Estamos en la Calle Zurbano. Que NO es una calle como las demás. El prestigioso «New York Times» lo ha dicho muy clarito. Y en inglés. La calle Zurbano es una de las mejores calles de Europa. Y aquí expreso mi admiración de la siguiente manera: «¡Ooooohhhhh!».

6. Palacio de Fabiola Mora y Aragón

En la calle Zurbano, 5, está el Palacio de Zurbano. No se han vuelto locos poniéndole nombre. Hoy pertenece al Ministerio de Fomento, pero es más conocido porque aquí nació Fabiola Fernanda María de las Victorias Antonia Adelaida de Mora y Aragón. ¡Es una sola persona! Más conocida como Fabiola de Mora y Aragón.
Hoy cuesta llegar a imaginar el nivel de popularidad que tuvo Fabiola en España. No había portada de revista sin Fabiola. Fabiola era el espejo en el que se miraban millones de españolas. Ella era una españolita… como todas, con un palacio como todas y con 30 títulos, como todas.
Un buen día, esta princesita española conoció a un belga, que ya en sí mismo es una hazaña. Él era Balduino, un tipo que se convirtió en rey de Bélgica. Ella era una española que se convirtió en reina de Bélgica.
Bélgica fue parte de aquel Flandes que tanta guerra dio a España en los siglos XVI y XVII. Lucharon a muerte para no tener un rey español y resulta que, en 1960, un belga tirillas y miope se casa con una españolita… ¡y tachán! ¡Tienen a una española reinando! ¡Justicia histórica!
Con la boda de Balduino y Fabiola llegó otro hecho histórico. Su boda fue la primera transmisión televisiva en directo que llegaba a España vía eurovisión. Poco antes se había disparado la venta de televisores solo para ver este evento. Aquella tarde en España había 1.000.000 de aparatos. ¡La audiencia fue del 100%!
Hoy solo se podría lograr esa audiencia mostrando a Belén Esteban desnuda en un trapecio una nochevieja en el mismo momento que España gana un mundial por penaltis mientras a Obama le da un tartazo Bertín Osborne… ¡Y ni así!

7. Glorieta de Bilbao

Llegamos a la Glorieta de Bilbao. Vais a flipar con el nombre que tenía antes: «Puerta de los Pozos de Nieve». Parece una novela ganadora del Premio Nadal. O una nueva aventura de Frodo. ¡¡La Puerta de los Pozos de Nieve!! Y, claro, os preguntaréis por qué se llamaba así.
Por esta zona había una serie de cuevas o agujeros artificiales llamados “neveros” donde se guardaba la nieve que se traía desde la Sierra de Guadarrama. La nieve se guardaba mezclada con paja y se convertía en ¡HIELO!
¡Hielo, que cosa tan moderna! Hoy nos parece fácil tener hielo. Abres la nevera o bajas al chino, pero antiguamente el hielo era un artículo de lujo. A lo que se obtenía aquí se le llamaba «agua de nieve», y se usaba para enfriar bebidas y hacer sorbetes. La nieve entraba a Madrid por la puerta que había aquí. Este era el hielo “legal”, que pagaba impuestos, porque había mucho contrabando ilegal de hielo. ¡Qué difícil! El hielo es difícil de disimular si te cachean.

8. Teatro Luchana

En los Teatros Luchana, en Luchana, 38, nos espera el tío más simpático de España, el coreógrafo y presentador POTY CASTILLO.
Estamos en los teatros Luchana. Es mi hábitat natural, el teatro. Oye, la verdad que tiene un ambiente que huele a teatro. Y tiene mucho rollo, ¿no? Se llama Luchana por la famosa batalla de Luchana, Bilbao, 1837. Pensaba que os traía aquí a hablar de algo de baile y no, voy a hablar de una batalla. Bueno, podemos mezclar un poco de baile y un poco del porqué de la batalla de Luchana en Bilbao en el año 1837. Que, ojo, por esta misma batalla, la Glorieta de Bilbao se llama Glorieta de Bilbao.
Estamos hablando de las famosas guerras carlistas, en las que se estaban jugando el trono Isabel II y su tío Carlos María Isidro, que tiene nombre de actor de culebrón. «Carlos María Isidro, no me discutas el trono».
Esta es la cosa: los carlistas tenían asediada Bilbao. ¿Por qué la asediaban? ¡Porque los carlistas no tenían un duro! Necesitaban financiación y para conseguir avales necesitaban tener Bilbao.
Durante el sitio, los carlistas volaron todos los puentes. Así que no había puentes, ni nada que se le pareciera. Pero, fíjate, qué tío más listo el general Espartero. Espartero acudió desde Portugalete para liberar Bilbao. Y se sacó de la manga un puente con barcos; fue uniendo barcos, poniendo barcos, barcos, uno detrás de otro, pum pum pum pum, sobre el rio Nervión. ¡Bajo fuego carlista! Los carlistas se defendieron con mucha fuerza, claro.
En mitad de la batalla, Espartero cayó enfermo. Y, desde la cama, dirigía las tropas. Pero qué naturaleza, ¿no?, qué fuerza. El tío agarró un cuerpo especial que tenía de soldados,m que se llamaban cazadores; eran ágiles, rápidos, eran la élite del ejército, eran la infantería ligera. Y, ahí, enfermo y todo, Espartero se sube a su caballo y, bueno, se presenta en la batalla. Eso le da tanta moral a sus tropas que se acaban merendando a los carlistas. Total, que los isabelinos ganan y recuperan Bilbao.
La batalla de Luchana se hizo tan famosa que, en cantidad de pueblos y ciudades de España pusieron Plazas de Luchana, calles de Luchana, cines Luchana, teatros Luchana… Tú no sabes la que se ha armado con Luchana…

9. Andén 0. Estación fantasma de Chamberí

Se dice «De Madrid al Cielo», pero del subsuelo se habla poco. Y es un lugar flipante. Vamos a conocer uno de los museos del Metro, el Andén 0, en la plaza de Chamberí s/n. ¡Toda una estación fantasma! Y la vamos a conocer de la mano de JESÚS MANUEL MORÓN, experto en Madrid y guía cultural.
Estamos en la estación de metro de Chamberí, en una estación muy interesante porque nos hace viajar en el tiempo. De hecho, podemos recordar el siglo XX, la época de Alfonso XIII.
Inauguración de la primera línea de metro de Madrid. En octubre de 1919 se inaugura el Metro de Madrid y Alfonso XI muy bien engalanado pues va a recibir una sesión de fotos. Claro, la fotografía en esa época no es como ahora, ha cambiado mucho, de tal manera que las fotos no salieron del todo bien. Alfonso XI salió mal en la foto porque salió con los ojos cerrados, por lo tanto hubo que retocarlo de alguna manera y le pintaron los ojos sobre la foto en la que los tenía cerrados. Hubo que hacer un pequeño Photoshop.
En 1919 se establece el ferrocarril metropolitano, de ahí el nombre, de ahí que todos conocemos este metro como ‘metro’. En esa época había ocho estaciones. No todas eran iguales, algunas de ellas estaban a cielo abierto y otras, a medida que nos acercábamos a Sol, eran estaciones subterráneas donde había que hacer una obra de enjundia para poder intentar soterrar el tramo de metro que salvaba los pozos, los espacios de acuífero y todo lo que sería la infraestructura que fue creando Madrid con el paso de los siglos. Tenemos el privilegio de tener en Madrid una piedra sobre la que se puede trabajar en profundidad y eso es importante a la hora de crear el metro. Tenemos una profundidad en Cuatro Caminos de casi 50 m.
Antonio Palacios. Antonio Palacios era un gran ingeniero, un gran urbanista que va a ser quien diseñe las primeras estaciones. Él quiso colocar este tipo de azulejo porque este blanco ayudaba a las personas que no estaban habituadas a estar bajo tierra, de tal manera que esa sensación de claustrofobia desaparecía gracias al uso de estos materiales que en la época desde luego eran una innovación.
Curiosidades. El metro tiene curiosidades varias, muchas muy interesantes. Los jefes de estación eran hombres, pero las taquilleras eran mujeres. Las taquilleras estaban en lugares como este y eran las que controlaban que las personas entraban después de haber adquirido su billete. Solamente podían ser mujeres solteras porque a las mujeres casadas, en cuanto se casaban, no se les permitía trabajar en el metro. De hecho se les proporcionaba una dote, una dote que recibían después de que obligatoriamente tuvieran que pedir el cese de su trabajo. Eran otros tiempos.
¿Qué sería el Metro de Madrid sin publicidad? Cuando se inaugura esta estación, la publicidad sobre el azulejo nos hablaba de marcas tan famosas en la época como Gal, nos presentaban bombillas de un patio (nota: vatio). Ahora las bombillas no son de un patio, ¿verdad? En esa época sí. Y además de eso pues con el tiempo se colocaba nueva publicidad sobre la original en azulejo, de tal manera que en 2005, cuando se crea la idea de renovar esta estación, se retiran hasta 10 cm de publicidad que se habían colocado sobre los azulejos originales que hoy en día podemos ver cuando visitamos esta bonita estación.

10. Plaza Chamberí. Junta Municipal

Estamos en el epicentro de Chamberí. La plaza del mismo nombre. Aquí estuvo la Quinta del Marqués de Santiago. Si es la quinta es porque se supone que ya habría tenido otras cuatro antes, ¿no?
La Quinta del Marqués de Santiago la utilizaron por los oficiales franceses como centro de operaciones durante la invasión de Napoleón. Dicen que lo ocupó, sobre todo, un poderoso Regimiento. El Regimiento Chambery, que era el nombre de una ciudad de Saboya. Hay quien dice que este es el verdadero origen del nombre del barrio.
Aquí pasó noches de estrategia y de mal dormir un tipo bajito y nervioso con un traje apretado y un sombrero raro. ¡Napoleón! Desde aquí dirigió el asalto a la Puerta de Bilbao (hoy, la Glorieta del mismo nombre)
Aquí mismo nació Francisco Largo Caballero, líder sindical y presidente del Gobierno de la República durante la Guerra Civil. Durante la Segunda Guerra Mundial, Largo Caballero estuvo en un campo de concentración nazi ¡a los 74 años! Allí tuvo el honor, es un decir, de ser interrogado, es otro decir, por uno de los nazis más malos y más nazis. Klaus Barbie. ¡Que cómo sería el tío para destacar entres los nazis ¡como malo! Klaus Barbie fue un oficial de las SS y de la Gestapo. Más malo que la quina era, el tío.

11. Loreto Prado

Al otro lado de la plaza está la estatua de Loreto Prado. Me gusta mucho esta estatua porque es una de las poquísimas estatuas dedicadas a una actriz de comedia. Loreto Prado vivió en entre el siglo XIX y el XX.
Siempre se tiene la idea equivocada de que es más fácil hacer llorar que hacer reír y se valora más a un actor dramático. ¡Esto hay que cambiarlo, chavalada! Personas como Loreto Prado hacen nuestra vida más feliz.
Loreto era especialista en hacer personajes castizos. Y era muuuuuy graciosa. Junto con su compañero Enrique Chicote hizo reír a los madrileños durante 50 años. Los Hermanos Álvarez Quintero le escribieron estos versos:

La escena está sin luz y sin aroma,
óyese dentro confusión y gresca,
y tras la risa bulliciosa y fresca,
la alegre cara de Loreto asoma.

12. Bodegas Santa Engracia

En la calle Santa Engracia 42 estuvieron las Bodegas Santa Engracia. Se dice que esta era la bodega que llevaba más tiempo siendo bodega en todo Madrid.
También se dice que inspiró a Fernando Fernán-Gómez la trama de la bodega de Las bicicletas son para el verano.
En el subsuelo de la bodega, como en toda esta zona, hay muuuchos túneles que conectaban los puntos importantes. ¡Hay que pedir que te la enseñen!

13. Parque Enrique Herreros

En la Calle Bravo Murillo, 49, llegamos al Parque Enrique Herreros. Aquí ha pasado de todo. Y todo nos lo cuenta el experto en Madrid, SERGIO MORENO, del blog «De Madrid a la Nube».
Este es el parque de Enrique Herreros. Enrique Herreros era un ilustrador y cineasta que era muy conocido por sus ilustraciones que publicaban en la revista semanal La Codorniz, una revista humorística que, como ellos mismos autodefinían, era la revista más audaz para el público más inteligente. Pero lo que realmente hacía que Enrique fuera conocido era porque fue el que creó aquellos maravillosos carteles que veíamos en el cine cuando estábamos en la Gran Vía, que nos retraían al Hollywood Antiguo y que no estaba a nuestro alcance.
Aquí también se trasladó desde la plaza de la Cebada el parque de ejecuciones. Aquí se ejecutaba gente, y entre otras muchas personas que se ejecutaron aquí, se ejecutó el cura Merino. Había dos curas Merinos, uno bueno y otro malo, y este es el cura malo. El cura Martín Merino era un cura que estaba bastante lejos de la vida eclesiástica; de hecho, se dedicaba más a la usura que a la iglesia, vamos, era un pieza de cuidado. Una buena mañana se despertó, se cogió un estilete, se lo metió debajo de la sotana, se coló en el palacio real y le asestó una puñalada a la reina Isabel Segunda. Con la buena suerte tuvo la reina que llevaba un corsé, porque ella tenía aquella estilizada figura, y el estilete dio en una de las ballenas del corsé y salvó la vida gracias a esto.
Y el otro punto que ocurrió en este lugar es que aquí se inició la conocida como la revolución de la Vicalvarada. Fue una revolución militar emprendida por los generales Espartero, Dulce y O’Donnell, que se levantaba contra el gobierno de Isabel Segunda, que estaba en manos del general Sartorius. Iniciaron una revolución militar que, como ellos mismos dijeron en el Manifiesto de Manzanares, lo que pretendían era más o menos la libertad de imprenta, acabar con la corrupción e incluso controlar un poco los impuestos indirectos. Vamos, lo que se conoce hoy en día como un programa electoral, pero que bajo las armas pues parecía un poco ‘quítate tú para ponerme yo’, lo de siempre. De hecho, fue tan caótica aquella revolución que en Madrid empezó a conocerse como ‘montar una vicalvarada’ cada vez que se montaba algún acto que no estaba muy bien organizado, y de ahí viene aquella expresión.

14. Instituto Homeopático de San José

En la calle Eloy Gonzalo, 3/5, hay un edificio muy bonito y muy desconocido que tiene su propia historia. Es el Instituto Homeopático y Hospital de San José. ¡Es el primer Hospital Homeopático construido en España!
Está aquí desde la década de 1870, Fijaos, ¡mucha gente piensa que la homeopatía es una cosa moderna!
El alemán Doctor Hahnemann creó la homeopatía a principios del siglo XIX con la intención de reformar la medicina tradicional. En España tuvo un defensor muy importante en la persona de Cánovas del Castillo. Una de las personas más influyentes del siglo XIX.
Cánovas creó el sistema de gobierno de bipartidismo y alternancia del poder. O sea, ahora mandas tú, ahora mando yo, ahora tú, ahora yo. Un sistema apoyado por los caciques locales. O sea… un sistema chungo.
Una tarde, Antonio Cánovas estaba tranquilamente en un balneario cuando un anarquista le pegó 3 tiros con todo éxito. Algún día haremos un especial de Jefes de Estado españoles que han acabado malamente. Que es muy entretenido.

15. Plaza de Olavide

Mirad qué a gustito estamos en la Plaza Olavide. Un poeta dijo que esta plaza es «el corazón secreto con el que late Chamberí». Pues eso.

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