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Es que soy madrileño…

Mi amigo Goyo G. Maestro me ha hecho una entrevista para La Razón en la que hemos hablado de Historia, de divulgación, de humor, del nuevo proyecto en Telemadrid, de lo divino y de lo humano.

Viendo que igual me preguntaba por el tema del momento, me preparé esta respuesta. Me ha quedado tan apañada que me gustaría compartirla con todos vosotros… Esto es lo que tengo que decir del tema de Cataluña.

Es que soy madrileño, y como todo el mundo sabe, Madrid es de todo el mundo; Madrid es de quien se viene a vivir aquí, y todo el que vive aquí acaba siendo de Madrid.

En Madrid hablamos un lenguaje tejido a golpe de fusión con retales del español que se habla en todos los rincones del mundo. Aquí juramos por la gloria de mi mare, llamamos pibes a los amigotes, nos quedamos to picuetos y nos encanta el pantumaca. Y no se nos caen los anillos.

La Cibeles era griega, y se vino a vivir Madrid para acabar siendo la diosa más castiza.

El chotis era escocés, y se vino a vivir a Madrid para acabar siendo el compás más bailongo de nuestras verbenas.

Arniches era de Alicante, y se vino a vivir a Madrid para acabar siendo el inventor de la gramática de majos, chulapos y manolos.

Sabina es de Úbeda, y se vino a vivir a Madrid para acabar siendo el poeta que mejor ha entendido la esencia de lo madrileño.

No se puede ser más madrileño que Almodóvar, que nació en Calzada de Calatrava; que Zidane, que nació en Marsella; o que el Cholo Simeone, que nació en Buenos Aires.

Y no puedo evitar llevar este sentimiento madrileño, abierto y sin fronteras vaya donde vaya. Me he sentido americano en Nueva York, musulmán en Estambul, impresionista en París, más papista que el papa en la Capilla Sixtina y, en el gueto de Venecia, sefardí. Paseando por las Ramblas me he sentido catalán. Me gusta sentirme del lugar en donde estoy, igual que me gusta que la gente se sienta en Madrid como si estuviera en casa.

Pensaba que vivíamos en la Europa de los Erasmus, los vuelos low cost y las multinacionales. Que el proyecto integrador de Europa seguiría creciendo. Que la unión hace la fuerza. Que juntos somos mejores. Porque estoy convencido de que, si queremos seguir el ritmo que se está marcando a nuestras espaldas en el Océano Pacífico, entre Estados Unidos, Rusia y los gigantes asiáticos, más nos vale dejar de mirarnos el ombligo, ponernos las pilas y empezar a trabajar juntos para seguir haciendo grandes cosas.

Por eso, como nací en Madrid por accidente, elijo ser madrileño, aletimadrileño, LaLatinamadrileño, telemadrileño, tricantinomadrileño, castellanomadrileño, hispanomadrileño, euromadrileño, orbietorbemadrileño, madrileño practicante, de vocación y de oficio, y no entiendo de banderas, ni de fronteras, ni de nacionalismos. Soy más de tender puentes, de derribar muros, de acabar con las líneas divisorias y de seguir la senda del mestizaje, la fusión, el eclecticismo y la integración, que es un camino que siempre enriquece, construye, tira p’alante y da muchas alegrías, que ya nos van haciendo mucha falta.

 

Como sé que Goyo no va a poder publicar esta respuesta completa, os la voy avanzando hasta que salga la entrevista y os la comparta del todo.

Gracias, Madrid ;D

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EPH El Rey Pasmado y su amor entre bambalinas con la Calderona

Podríamos decir que el Antiguo Corral de Comedias de la Cruz era el número uno del top ten de los corrales de comedias. Todas las obras del Siglo de Oro español se estrenaron aquí.

Además, aquí tuvo lugar una de esas historias de amor pasionales que nos ha dado nuestra historia patria: la que protagonizaron Felipe IV, más conocido como “el Rey Pasmado”, y María Inés, hija adoptiva de Calderón de la Barca, más conocida como “La Calderona”. La zagala era una actriz pechugona y de muy buen ver. El rey, como su propio nmbre indica, era muy de pasmarse. Así que nada más verla, se quedó prendado. El resto os lo imagináis. El Rey Pasmado se pasmó tanto que, entre pasmo y pasmo, acabó haciendo un pasmadito a la actriz, al que pusieron de nombre Juan José.

El final no es muy romántico. A la reina no le gustó la cosa, y la Calderona acabó sus días como abadesa en un convento de Guadalajara. Aunque cuenta la leyenda que acabó fugándose del convento, incluso que se refugió en la sierra que hoy día lleva su nombre… Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte!

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EPH Cervantes: El Tartamudo de Lepanto suena como más flojuno

Aunque la foto sea de Larrodera, en este vídeo hablamos de don Miguel de Cervantes Saavedra. ¿Puede haber un nombre más ilustre? Nuestro afamado escritor es conocido por todos como el manco de Lepanto, debido a sus heridas de guerra en la batalla que lleva el mismo nombre. Pero lo que pocos saben es que, además, era tartamudo. ¡Sorpresa!

Sin embargo, ninguna de estas dificultades impidieron que se convirtiera en el escritor más importante de todos los tiempos. Un crack, es lo que era don Miguel. ¿Y qué hace España con sus cracks? ¡Exacto! No cuidarlos lo suficiente. Tenemos al escritor más importante de la historia y alguien pensó que era buena idea destruir la casa en la que vivió y murió. Muy bien. Una vez más, “Spain is diferent”, pero los pelotazos urbanísticos siempre han sido iguales.

Mesonero Romanos, cronista de Madrid, intentó salvar la casa donde vivió Cervantes, pero el dueño acabó derribándola. Aunque hoy la fachada está llena de recuerdos de Cervantes, desgraciadamente no es la casa original.

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EPH ¿Sabes por qué a los madrileños nos llaman “gatos”?

 

El Callejón del Gato, famoso por sus espejos, inspiró a Valle-Inclán para escribir su famosa obra ‘Luces de Bohemia’ e inventar un nuevo género: el esperpento. Pero los espejos que hoy se encuentran en la calle han cambiado mucho y no son los mismos que conoció el escritor.

Vamos a aprovechar que estamos aquí para contaros por qué a los madrileños se les llama “gatos”. Durante la Reconquista, las tropas del rey Alfonso VI asaltaron la muralla árabe de Madrid. Un soldado escaló las murallas cual si fuera un artista de circo y aquella hazaña fue decisiva para tomar la ciudad. Como todo salió bien, le empezaron a llamar Gato. Sus descendientes heredaron el nombre, y así nació, dicen, el apellido Gato, hasta hoy. ¡Qué manera de perdurar!

Cuando paséis por este callejón de Álvarez Gato, no dejéis de miraros en el espejo e imaginad la cara de Valle-Inclán mientras observáis vuestro reflejo…

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EPH El Ateneo de Madrid vota la existencia de Dios

El Ateneo Científico y Literario es una de esas instituciones que no deberían dejar de existir. Un lugar donde la cultura fluye y de donde deberían salir nuestros ilustres políticos. Lo de ilustres… ya otro día haremos chistes sobre ello. Salir, salieron de aquí varios presidentes de gobierno, pero en otra época, claro.

Esta institución fue creada durante la guerra carlista para contribuir al desarrollo de las ideas de España. En aquel momento, hacían falta buenas ideas. ¡Pues imaginaos ahora! ¡La de cosas que podrían salir! En el Ateneo se debatían todo tipo de cosas. Y cuando decimos todo tipo es todo tipo. En 1936, por ejemplo, los académicos votaron la existencia, atención, ¡de Dios! ¿Y cual creéis que fue el resultado? Pues que Dios no existe. Y punto. Y se quedaron tan anchos. Para ser justos, diremos que perdió por un solo voto. Pero el resultado fue el que fue. Con un par.

Vídeos, rutas y la revista digital interactiva, en la web de El Punto sobre la Historia en Telemadrid

El Punto sobre la Historia, en Descubriendo.me

g2032_14608076897Diana Orozco ha publicado en Descubriendo.me un artículo sobre el preestreno de El Punto sobre la Historia, que tuvo lugar en los Teatros Luchana el jueves 14 de abril. Hay muchas cosas que me gustan del reportaje. Por ejemplo, que diga que yo he dicho entre risas que “nos sentimos un poco los Woody Allen de Madrid”, por la manera en que el programa muestra la ciudad. Supongo que lo dice (que lo dije) porque el programa tiene un efecto secundario peligroso: si lo ves, puedes acabar amando esta ciudad y descubriendo lo hermosa que es.

Dice también que El Punto sobre la Historia es una “apuesta que propone una inmersión completa en la Historia de esta ciudad” y “un programa en el que poder expresar su entusiasmo y sus ganas de contar la historia de forma divertida y amena” (se refiere a Lorenzo y a mí).

Podéis leer el artículo completo pinchando en este enlace.

Gracias, Diana!

Carlos Sobera, el primer puntero

Carlos Sobera (@carlos_sobera), un amigo de los que siempre están dispuestos a tender una mano, se declara públicamente primer puntero.

Esto, qué queréis que os diga, es un gran honor para los que formamos parte de El Punto sobre la Historia. Por si hay alguna duda de su primer puesto, aquí tenemos a nuestro primer puntero contándonos la historia del Diablo de la Casa de Correos.

Eres grande, Carlos Sobera.

YA!: Cuando la tele te divierte y no insulta tu inteligencia

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Antolín Romero (@AntolinRomero), viejo amigo, nos ha regalado una crítica de ‘El Punto sobre la Historia’ en YA!, su blog personal, que casi me hace saltar las lágrimas. Uno, que se va haciendo más emotivo con los años. Pero es que, además, Antolín me ha hecho aprender que lo mejor de estas aventuras es que te permiten descubrir que no estás solo. Cuando te sientes arropado por la gente a la que quieres, te das cuenta de que todo este esfuerzo merece la pena.

Puedes leer la crítica completa pinchando aquí.

Y como muestra, un botón:

Es interesante, es útil, es divertido y para mí un clásico instantáneo que, ya veréis, nos acabará llevando desde la Comunidad de Madrid al resto de España y más allá. Es El Punto sobre la Historia, un programa que mezcla historia, ciclismo y humor.
Ver a Botello y Gallardo recorrer Madrid en bici contando con pasión historias sobre la historia es impagable: con frescura, sin pelos en la lengua y con un punto “friki” (sí, está un poco gastado el adjetivo), un punto… “excéntrico” que me ha ganado.
Antolín, me quito el sombrero…